En tiempos del ‘destape’ social gracias a las redes sociales donde salen a la luz historias que se hacen virales y le dan la vuelta al mundo, hoy día podemos contar con un sistema de comunicaciones que permite saber con propiedad quién es realmente confiable a la hora de tomar la decisión acerca de la persona que nos va a asesorar o conducir en los trámites y procedimientos para vender, arrendar, comprar, o permutar bienes inmuebles.
Hay algunos aspectos inherentes al agente inmobiliario idóneo y confiable que debe conocer toda persona interesada en intermediación inmobiliaria personalizada. Cada cliente implica al agente inmobiliario un escenario de complejidades, así como también para la agencia inmobiliaria quienes deberán proveer negocios exitosos a sus clientes poniendo en la balanza la imagen corporativa de la empresa por lo que cada situación tendrá que resolverse con asertividad.

Ante todo, el agente inmobiliario profesional debe ser correcto y respetuoso con el cliente durante todo el proceso, y aún en la post venta valorando todas las variables que puedan eventualmente surgir sin perder el control emocional, ni mostrar agresividad en ninguna circunstancia. Su posición siempre se caracteriza por ser mesurado, parco; sin excederse en la manifestación de criterios, y alejado de toda negligencia; antes, por el contrario, siempre manifestando su calidez y actitud proactiva en favor de las expectativas ciertas y objetivas que le haya encomendado el cliente.

La empatía al saber escuchar y ser paciente adquiere una virtud de relevante importancia en el perfil del agente inmobiliario convirtiéndolo en patrimonio de la empresa a la cual presta sus servicios siendo éste un producto de valor de alta competitividad en el mercado inmobiiario. La transparencia, seriedad y claridad en las negociaciones y relaciones interpersonales son inherentes al riguroso profesionalismo.

Otras virtudes, cualidades, y destrezas que deben verificarse, son la pasión, el dominio tecnológico, capacidad de comunicación y de negociación, especialización, perseverancia, compromiso, capacidad de adaptación y resiliencia, generosidad, dinamismo, capacidad de priorizar, optimismo, entre otras muchas.
Recuerde que el agente inmobiliario fija una relación cliente-servicio que determinará un nexo comercial próspero entre el cliente y la agencia inmobiliaria, vínculo que debe ser sólido y perdurable.

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