El agente inmobiliario vive y siente las necesidades de sus clientes en cada paso del proceso; así lo entendemos en nuestra organización en cada una de las áreas de servicios como la razón de ser que nos impulsa a cumplir el objeto social de nuestra organización.

Un ejemplo de ello ha sido la entrega reciente de un inmueble remodelado en donde las caras de satisfacción y complacencia por la labor bien realizada, justa y a tiempo nos hicieron palpar las emociones que experimentan nuestros clientes en esos instantes maravillosos.

Al mismo tiempo reflexionamos acerca de la importancia emocional que tiene para el propietario de un inmueble la experiencia de remodelar espacios que necesitan cambios o ajustes. De verdad que asistimos a una realidad emotiva sensorial que justifica todo el esfuerzo de inversión en dinero y tiempo dedicados para darle un nuevo aire al más importante lugar a donde se puede llegar, el hogar.

 

Comparar el antes y el después, de una vivienda remodelada es un ¡uauh!, que deja sin palabras al más frío en esta experiencia inolvidable y placentera. Y no es para menos, todos los días aparecen nuevas tecnologías para viviendas de diferentes formatos y fabricantes que antojan y contagian con formas y diseños espectaculares de avanzada que dejan clara la necesidad de cambiar cuanto antes lo viejo para vivir el placer de disfrutar las comodidades de la tecnología.

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